Se conmemoran 180 años de Pago Largo y la muerte de Berón de Astrada

En el marco de las luchas fratricidas que en la patria sembraron la muerte durante 40 años del siglo XIX, el gobernador de Entre Ríos, general Pascual Echagüe, al mando de la vanguardia del ejército entrerriano comandado por el general rosista Justo José de Urquiza, vence al gobernador de Corrientes, Genaro Berón de Astrada, comandante de un ala de las fuerzas del general Juan Galo de Lavalle, que desde Entre Ríos, provincia que había invadido el 22 de ese mes, se dirigió en auxilio de Berón de Astrada. En la alborada del 31 de marzo de 1839, Echagüe, Gómez y Urquiza, jefes del ejército rosista, atacaron a los correntinos comandados por Lavalle y Berón de Astrada en la quebrada de Pago Largo. El gobernador correntino, que había esperado la incorporación de Rivera y sus orientales, al ver que este contingente no acudía a la cita convenida, entró en acción, convencido de que todas las desventajas estaban en su contra. El enemigo tenía mayor número de efectivos, todos veteranos, y un grupo de aborígenes que integrando el escuadrón Mandisoví se convocaron para defender su tierra. Con menos medios y dominando sus impresiones, recorrió sus fuerzas y luego de arengarlas, entró en combate. La batalla duró cinco horas, durante las cuales se peleó duramente por ambos lados y quizás, a pesar de la superioridad numérica de los rosistas, otro habría sido el resultado de la contienda si un tal coronel López, jefe de la reserva correntina, no hubiera retirado las fuerzas de su mando, sin combatir. La retirada de López inició la derrota. Rodeados por todas partes, la infantería y la artillería correntina fueron diezmadas, y muertos sus jefes, Rolón y Bautista. Berón de Astrada, al frente de sus granaderos, continuó luchando por algún tiempo hasta que por fin, este fiel y abnegado cuerpo también se dispersó. El capitán Justino Silva conminó a Berón de Astrada a huir del campo, pero éste le contestó: “Salvaos vosotros, yo vine a vencer o a morir”. Apenas hubo pronunciado estas palabras, cuando lo alcanzó un grupo de jinetes contrarios que cubrieron su cuerpo a lanzazos. En el campo de batalla de Pago Largo quedaron tendidos dos mil correntinos, todos los que cayeron prisioneros, cerca de 800 combatientes, por orden de Urquiza, fueron también sacrificados. Luego del combate, del cuerpo de Berón de Astrada se sacó una lonja para manea (al uso de los salvajes en sus guerras). Asegura la tradición, que confeccionada la manea, le fue regalada al general Urquiza. “Muchos la vieron y afirman que su dueño la conservó como un recuerdo glorioso de aquel espantoso día de barbarie y sin igual carnicería”. A partir de allí, Corrientes se alinea nuevamente con el resto de las provincias argentinas, sometidas al gobierno de Buenos Aires. Corrientes fue tratada como país conquistado y tuvo que soportar indemnizaciones de guerra y contribuciones exorbitantes que la arruinaron por completo. Una historia que hasta el día de hoy, duele, y que muchos miembros del pueblo de Corrientes ignora. Por eso, los historiadores se empeñan en no dejar pasar esta fecha y la realidad de sus hechos. s

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