El espíritu del santo baja para bailar y cantar junto a sus devotos en la fiesta

Hoy se celebra la gran fiesta de San Baltasar en el parque Cambá Cuá, en lo que respecta a la capital correntina. Sobre este tema, la reconocida escritora Pilar Romano realizó una recopilación de datos investigados en distintas publicaciones de Internet, y como no puede ser de otra manera le dio su propia impronta. Así, explica la historia del Santo Cambá que desde ayer está movilizando a los correntinos con diferentes actividades y que hoy tendrá su cierre con misa y procesión incluida. La historia recopilada por la escritora explica que al encontrarnos en las puertas de la celebración de la Fiesta de San Baltasar, el Santo Cambá, se puede decir que Baltasar es uno de los tres Reyes Magos, el de color negro. Pero los investigadores de la historia religiosa tienen opiniones dispares en cuanto a los Reyes Magos. Algunos dicen que no fueron 3 sino 12, otros que no llegaron al pesebre desde Oriente sino desde Andalucía. Que no eran precisamente Reyes y sí magos, tomando esta palabra como derivada de un vocablo persa que significa “sacerdote”. Lo cierto es que los Reyes Magos, en número de tres, pertenecen al patrimonio del catolicismo y su Epifanía se celebra el 6 de Enero. En cuanto a la devoción muy marcada a San Baltasar en nuestro país y en esta región en el día dedicado a los tres Reyes Magos no existen referencias muy precisas. En Paraguay, San Baltasar tiene su propia capilla en Carayaó, un municipio a 160 km. de Asunción, con una pista de baile anexa y se le rinde culto muy importante, utilizando máscaras y disfraces. En Argentina es posible que el origen esté en la Cofradía de San Baltasary Animas, creada en 1772 por el clero de la Ciudad de Buenos Aires para congregar a los afrodescendientes e indios de la ciudad. Esta cofradía se disolvió en 1854, pero el culto se mantuvo en forma popular en gran parte de las provincias del Litoral mesopotámico y continúa hasta el presente. En Corrientes este culto se inscribe en un contexto de religiosidad más amplio y tiene sus rasgos distintivos. Uno de ellos es la existencia de un centro sagrado hacia el cual convergen los fieles, éste no posee un santuario o capilla mayor, importante y central. Todas tienen el mismo estatus, todas conservan su autonomía religiosa y los devotos tienen la libertad de elegir a cuál concurrir. Otro rasgo particular es el modo devocional en su fiesta, con indispensable música y baile, aunque manteniendo el estilo autárquico de su organización, cada capilla lo hace mediante determinados géneros bailables. Si bien la fiesta es una característica primordial en toda celebración religiosa popular, la de este culto a San Baltasar cobra especial relevancia dada la advocación de este santo con la alegría. Por otra parte, sus devotos hacen explícito reconocimiento del origen negro del culto, es el Santo Cambá, más allá de que la población afroargentina se halle actualmente muy reducida. Todo esto habla a las claras de una concepción del tiempo, por cierto muy distinta a la concepción lineal judeocristiana. Para el pensamiento judeocristiano el tiempo es un recto camino con un comienzo y un final (yo soy el alfa y omega), donde hay un pasado, un presente y un destino. En el culto a San Baltasar el tiempo parece girar sobre sí mismo, constantemente. Se recrea el mito fundante del santo dentro de la infranqueable frontera de la pista. No hay esperanza, sólo caminos en círculos en el tiempo y en el espacio y sugestivos tropiezos casi intencionales entre las parejas danzantes. En la fiesta, el espíritu del santo baja para bailar y cantar junto a sus devotos. Históricamente, en nuestro país la población afrodescendiente y la originaria han vivido al margen de las decisiones políticas y gubernamentales. Han sido trabajadores, pacientes y sufridos. Entonces, yendo a los inicios y las características de estos festejos en honor a San Baltasar, me surge la pregunta: ¿bailan o rezan? Con respecto a esta última frase; una de las referentes de la Cofradía del Santo Cambá en Corrientes, Gabriela Caballero, dijo que realizan ambas cosas. “Bailamos y rezamos porque de esta manera estamos redescubriendo nuestra identidad. Porque somos una población muy disminuida pero que continuamente estamos volviendo a nuestras raíces, a nuestra identidad. Ahora, no lo hacemos conservando las características del afro como buscar la piel negra. Eso no se conservó porque estamos muy mestizos. En mi caso, mi madre es europea, española, y estoy orgullosa de esa ancestralidad mora con celta, y mi padre es guaraní con descendencia afro. Es una mezcla muy explosiva, muy mística”, dijo. Para finalizar, dijo que el rezo y el baile se dan en simultáneo “porque nos preparamos para cantar, para danzar. Es todo un proceso espiritual, físico en el que ofrecemos lo mejor al santo. Buscamos llegar de una manera conectada y lo hacemos a través de la música, el ritmo, la gestualidad porque el Santo baja, no se eleva. Tanto es así que muchas veces la celebración se realizó en plena oscuridad. Tal cual su negritud”.s

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