Corrientes: un asesinato que evidencia fase emergente de la narcocriminalidad

Un nuevo asesinato en la ciudad de Corrientes ha dejado al descubierto la fase emergente del negocio narcocriminal: Lucas Sánchez, de 21 años, fue ultimado de un balazo en la noche del lunes; ayer la Policía de Corrientes informó que entre la ropa de la víctima hallaron 50 gramos de cocaína. Al cierre de esta edición no se reportaban detenciones y la hipótesis principal era -en palabras de un jefe policial- “ajuste de cuentas”. Sánchez, conocido con el apodo de “Ruli”, representa a la 15ª persona asesinada con arma de fuego en Capital, desde el 2015. El número expresa una tendencia que en 2018 tuvo su pico, aunque el año en curso podría superarlo: el incremento en el uso de este instrumento para dar muerte a personas. La información oficial consignó que el homicidio ocurrió alrededor de las 22 en una plaza del barrio San Marcelo. “Ruli”, de 21 años, fue interceptado por dos sujetos a bordo de una motocicleta. Un vocero policial relató ayer a la mañana durante una entrevista radial: “Sánchez se encontraba con otro joven, de apellido Giménez, también mayor de edad, y en un momento dado habrían mantenido algún tipo de discusión (con los otros individuos) y producto de esta situación resultó con una herida compatible con disparo de arma de fuego a la altura de la axila izquierda”. Empero el detalle que imprime a este caso un tenor inusitado ha sido el ulterior descubrimiento entre las prendas del fallecido de una cantidad considerable del mencionado estupefaciente. Según estimaciones, su valor en el mercado (ilegal) minorista en Capital rondaría entre $10.000 y $15.000. Más allá de que determinar cuál era el origen y destino de la cocaína que portaba Sánchez es uno de los puntos que la pesquisa debería esclarecer, resulta patente que el caso implica el cruce entre narcotráfico y violencia urbana. Sobre todo el empleo de armas de fuego para dirimir conflictos suscitados por esta -ya no tan- incipiente microeconomía.

Un tiro en la plaza

Agonizando, “Ruli” Sánchez ingresó al Hospital Escuela cerca de las 22.20 luego de que un patrullero de la Comisaría jurisdiccional 8ª, que había acudido hasta el lugar (la intersección de la avenida Montecarlo y calle Ombú) minutos antes tras un llamado telefónico, decidiera levantarlo y trasladarlo de urgencia ante la demora de una ambulancia. “Vi que él se desvaneció en la esquina de la plaza, le di respiración boca a boca, lo único que quería era revivirlo pero no pude”, dijo ayer una vecina que se identificó con el nombre de Débora, consultada por una radio local. Una vez en el área de Emergencias del centro de salud de la avenida 3 de Abril, los médicos intentaron reanimar al paciente pero el daño ocasionado por la bala provocó un colapso cardiopulmonar que lo hizo sucumbir. La aludida fuente policial contó que “mientras estaban atendiendo a Sánchez, habían solicitado (los médicos) la presencia de la Policía debido a que entre las prendas de vestir de la víctima encontraron una sustancia de color blanco, por lo que tuvo que concurrir al lugar personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas”. Un test de orientación química corroboró que se trataba de cocaína.

La vieja hipÓtesis

El subjefe de la Policía de Corrientes, Eduardo Acevedo, fue el encargado de dar a conocer la hipótesis de que, a partir de las primeras averiguaciones, los investigadores consideran más potable: un “ajuste de cuentas”. La autoridad explicó que el amigo de Sánchez, que había presenciado el momento en que fue atacado, “aportó datos importantes para orientar la investigación”. Sin embargo, hasta el momento no se ha reportado la demora de personas bajo sospecha de haber tenido algún tipo de participación en el asesinato. “Eran dos hombres en una moto de color rojo”, pudo precisar por su parte la testigo socorrista. En la jornada de ayer también se llevaron a cabo peritajes en la escena del crimen, en busca de indicios y elementos vinculados de interés para la causa (como la vaina del proyectil homicida), cuyos resultados no trascendieron. Además se llevó a cabo la autopsia en el Instituto Médico Forense para determinar la causa de muerte e intentar extraer piezas balísticas que hayan quedado alojadas en el cuerpo de la víctima. Pese a los claros indicadores de que se trató de un crimen narco, no se supo que se haya dado intervención a la Justicia Federal.

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